Tras visitar Oporto ya son dos las veces que he disfrutado de Portugal. Esta vez no ha sido por tantos días como estuve en Lisboa, pero ha sido un viaje bastante intenso. Además, el planning de mi viaje a Oporto no estaba tan repleto de cosas por ver como en otros viajes y hemos ido improvisando a nuestro antojo.

Llegar a Oporto

En primer lugar, cogimos un vuelo directo desde Bilbao a la ciudad portuguesa. En el mismo aeropuerto hay una estación de Metro donde podrás comprar una tarjeta, cargarla y viajar hasta el mismo centro de Oporto.

Como allí comen antes que en España y llegamos a una hora un poco rara, optamos por comer en el McDonald’s. Puedes pensar que fuimos a lo fácil, que es verdad, pero es que el McDonald’s de Oporto es el más bonito en el que he estado. Situado en la Avenida dos Aliados, este restaurante internacional posee vidrieras y lámparas de araña, súper Art Decó. Otro sitio de comida rápida que nos sorprendió fue Frankie Hot Dogs (Rua do Alamada 255) por la cantidad de perritos distintos que ofrece en su carta.

El siguiente paso fue dejar las maletas en el apartamento que habíamos reservado a través de Booking: “Oporto Urban Stays”. El alojamiento está muy bien situado pero la insonorización es inexistente y se oye absolutamente todo lo que pasa en la calle. Encima, ese día había una fiesta del equipo de fútbol Porto y de haberlo sabido nos hubiésemos unido porque no pudimos dormir nada.

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Sao Bento – Fuente: Pixabay

Qué ver y hacer en Oporto

Desde el inicio de nuestra estancia hasta el final, la gente de Oporto nos trató fenomenal, fueron todos muy amables. Se hacen entender y se esfuerzan en entenderte. Después de dejar el equipaje pusimos rumbo a la Catedral de la Sé, cuya entrada es gratuita. Una de las mejores cosas que hacer en Oporto es andar sin rumbo por sus callejuelas y así lo hicimos. No es nada raro que al doblar una esquina te encuentres con murales coloridos.

Zona del muelle

Tras bajar algunas cuestas llegamos a Cais da Ribeira, el paseo junto al río Duero desde donde puede verse el emblemático Ponte Dom Luís I. Cada día que pasábamos por allí había músicos callejeros, ambientazo y gaviotas revoloteando. Además, desde allí es desde donde parten los barcos que hacen el recorrido de los 6 puentes. Nosotras cogimos el crucero de los seis puentes a través de Civitatis. Se trata de un recorrido de 50 minutos de duración que cuesta 15€ por persona.

El Puente Don Luis I puede se puede cruzar por arriba o por abajo y al otro extremo se encuentra Vila Nova de Gaia. Una vez allí, puedes subir a un mirador, Miradouro da Serra do Pilar, desde el que ver Oporto: una estampa preciosa que merece la pena. En Vila Nova de Gaia se encuentran la mayoría de las bodegas de Vino de Porto. Otro buen plan es el de visitar una de las bodegas (las visitas guiadas con degustación rondan los 5€) y degustar su vino. Nosotras probamos un par de bebidas en Sandeman.

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Vistas desde Vila Nova de Gaia – Fuente: Pixabay

Descubrir Oporto

Lo primero que hicimos durante el segundo día en Oporto fue un FreeTour. El nuestro estaba organizado por 1·2 Tours y duró dos horas y media. Este en concreto empieza en Praça da Liberdade y lo primero que te enseñan es la Estación de Sao Bento, donde puedes descubrir cantidad de cosas con solo mirar los azulejos azules y blancos que hay en ella. Te van enseñando algunos de los puntos más característicos de la ciudad a la vez que te cuentan curiosidades. Eso último es lo que más me gusta de los FreeTours.

Antes de comer, que es cuando menos gente hay esperando, fuimos a comprar las entradas para acceder a la Livraria Lello. Suele haber mucha gente y la entrada no se compra en la librería, sino en unos almacenes próximos a la misma, en una esquina con un letrero rojo. La entrada cuesta 5€ pero si quieres comprar un libro (hay oferta de libros en varios idiomas) el coste se te descuenta del precio total. Se dice que J.K. Rowling se inspiró en esta librería (las escaleras, la vagoneta para transportar los libros…) y por ello es ahora tan famosa. Como los fans comenzaron a inundar la librería, decidieron empezar a cobrar entrada para no sufrir pérdidas. La verdad es que no tiene desperdicio.

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Livraria Lello – Fuente: Pixabay

Excursiones desde Oporto

Nuestro último día fue una yincana improvisada totalmente. Para ese día habíamos pensado visitar Aveiro y pasar por Costa Nova, sin ningún horario en concreto. Compramos unos billetes de tren y antes de las 10 de la mañana ya estábamos en Aveiro. Al llegar, nos dirigimos a la oficina de turismo en busca de recomendaciones y un mapa.

Aveiro

Exploramos un poco y decidimos montarnos en un barco moliceiro para navegar por los canales por 10€ cada una. El guía, muy simpático, dijo que nos hablaría en “Portuñol” y en un momento dado saludó a un hombre que llevaba un paraguas puesto de sombrero. Me llamó la atención y me dijo que en un pueblo cercano, llamado Águeda, se celebra durante el mes de julio el Festival AgitÁgueda. Se trata de un evento lleno de color que merece mucho la pena ver, por lo que al bajar del barco no dudamos en visitarlo.

Águeda

Volvimos a la estación de trenes, que no es que esté muy cerca del centro de Aveiro pero ese día teníamos ganas de andar, compramos los billetes Aveiro-Águeda por 3,80€ cada una ida y vuelta y pusimos rumbo a Águeda en un tren lleno de grafitis. Nada más llegar vimos un cartel que explicaba el recorrido. Siguiendo las indicaciones, no tardamos en encontrar las primeras calles llenas de pajaritas de colores, flecos brillantes, grafitis en escaleras, farolas decoradas, paraguas colgantes… Hasta me compré un sombrero-paraguas por 2,50€. Comimos un perrito caliente enorme más una bebida por solo 2,90€ en un sitio llamado Pastelaria Lotus y nos volvimos al tren (comer barato y en gran cantidad es fácil en Portugal).

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Festival AgitÁgueda 2019 – Fuente: Elaboración propia

Costa Nova

Al volver a Aveiro cogimos el autobús que hay Aveiro-Costa Nova (pasan bastantes durante el día, pero será mejor que consultes la frecuencia) y pudimos ver las famosas casitas de colores a rayas. Otro pueblo precioso. Además, cuenta con una gran playa en la que terminar el día. Para volver, tan solo tienes que coger el bus junto a la oficina de turismo y si lo pierdes y falta mucho para el próximo, el viaje de ida en taxi ronda los 15€.

Fue un día sin duda agotador, pero de estos que merecen la pena y se te quedan guardados en la memoria para siempre. Obviamente, este planning se podría haber hecho de manera más relajada, pero si tienes poco tiempo y muchas ganas es lo que hay. ¿Qué te ha parecido? ¿Tienes alguna recomendación más para aquellos que visiten Oporto y alrededores? ¡Deja tu comentario! Y si quieres saber sobre otros viajes que he hecho a Europa, sigue explorando.